Soltar no es olvidar, no es dejar de sentir de un día para otro,ni borrar lo que marcó tu historia.
Soltar duele porque implica aceptar
que algo fue importante pero ya no es sano.
A veces no soltamos porque amamos,sino porque tenemos miedo,miedo a la soledad, a empezar de nuevo, a reconocer que dimos más de lo que recibimos.
Soltar es un proceso interno,lleno de contradicciones, culpa y nostalgia y aun así, es un acto de valentía.
Soltar también es cuidarte, es elegirte, incluso cuando duele.